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Levantate y resplandece

Despues de cada caida, levantate y sigue! Pues caer no es fracasar sino perfeccionarse al levantarse!

Hata el final

Yo viveré para El.

Este es el momento

Id haced discipulos a todas las naciones.

Sin cesar

Por que el Espiritu Santo sea derramado en cada uno de los creyentes.

Bendicones!!

Jehova te bendiga y te guarde...

Todo es posible

Todo lo que pidieras con fe, sera hecho.

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martes, 5 de abril de 2016

05 - DE QUE HABLAMOS...



“Procuro el Predicador hallar palabras agradables” (Eclesiastés 12:10, RV95).


¿Cuántas palabras supones que saldrán de tu boca a lo largo de este día? De acuerdo con un estudio publicado en la revista Scientific American, en promedio, hoy saldrán de nuestros labios unas dieciséis mil palabras. ¿Y quiénes escucharán esas dieciséis mil palabras? Entre siete y quince personas. El ochenta por ciento de las palabras, es decir cerca de trece mil, serán dirigidas directamente a solo cinco personas, que pueden ser: tus amigos, tus compañeros de trabajo o tus familiares; en fin, los que forman parte de tu círculo íntimo. Por tanto, has de pensar muy bien qué les dirás, porque son los más allegados a ti. A propósito del uso de las palabras, el apóstol Pablo aconseja que nuestra “conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto” (Colosenses 4:6). Por supuesto, para ello debemos tener una lengua controlada por el Espíritu de Dios.

El estudio dejó entrever otra realidad: que esas cinco personas que escuchan diariamente tus trece mil palabras, te dirigen diariamente sesenta y cinco mil palabras a ti. Esa es la cantidad de palabras que tiene un libro de más o menos doscientas páginas. Así que tus conversaciones con esas personas equivalen a leer un libro cada día. ¿Logras percibir la importancia que tiene saber quiénes son tus amigos más cercanos? Si ellos van a bombardear tu mente con miles y miles de palabras, ¿no crees que te vendría bien rodearte de gente que te ayude a ser mejor persona? Esas cinco personas han de ser para ti como un buen libro: han de ayudarte a crecer, a expandir tu vocabulario, a tener nuevas y edificantes experiencias. ¿Puedes identificar esas cinco personas en tu vida?

No hay duda: la gente con la que nos asociamos influye en nosotros para bien o para mal. Y así como las conversaciones de un día pueden ser enriquecedoras, de igual modo pueden acarrear nuestra ruina. El apóstol Pablo, citando a Menandro, un comediante ateniense que vivió en el siglo IV a. C, declaró: “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (1 Corintios 15:33, RV95). Elige bien las palabras que usarás en este día. De las dieciséis mil, una podría bastar para sanar o herir un corazón.









DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016

VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

lunes, 4 de abril de 2016

03 - SABES QUIEN ES DAVID HEWEITT


“Sus obras con ellos siguen” (Apocalipsis 14:13, RV95).


David Hewitt es un personaje poco conocido. Incluso me parece que nunca has escuchado su nombre, ¿verdad? Creo que sería bueno que sepas quién fue. Tras el Chasco de 1844, los que siguieron creyendo en la pronta venida de Cristo y guardaban el sábado fueron identificados por algunos como “gente del séptimo día” u “observadores del sábado”; otros se mofaban y los llamaban “cerradores de puertas del séptimo día” o “puerta cerrada y sábado del séptimo día y aniquiladores”. ¿Te gustaría que alguien se refiriera a tu Iglesia con algunos de esos calificativos? Como ves, era preciso encontrar un nombre apropiado para el remanente del movimiento millerita.

En 1854 se propuso el nombre “la Iglesia de Dios”, que le gustó mucho a James White, uno de los pioneros más influyentes; sin embargo, a otros les pareció que sonaba muy pedante. Años después se eligió una comisión de diecinueve personas para que propusieran un nombre para nuestra Iglesia. Ahí es que entra en acción David Hewitt. El era el representante de los laicos en aquella comisión, y fue el que dijo: “Propongo que nos llamemos adventistas del séptimo día”. ¡Es un nombre precioso! Pero ¿por qué adventistas del séptimo día? Porque, como dijo Elena de White, dicho nombre “anuncia las verdaderas características de nuestra fe” (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 204).

David Hewitt ocupa un lugar significativo en la historia de la Iglesia Adventista por haber asumido con responsabilidad su papel en aquella comisión. Con razón Joseph Bates lo consideraba el hombre más honesto de Battle Creek. Aunque Hewitt no es tan famoso como otros, el nombre que propuso ha recorrido todos los rincones de nuestro planeta. ¿Te imaginas qué habría ocurrido si David no hubiera tomado en serio su función en aquella histórica comisión? ¡Quizá todavía seguiríamos buscando un nombre para nuestra iglesia! Es cierto que pocos de nosotros recordamos y valoramos la obra de Hewitt; sin embargo, cerca de veinte millones de personas nos identificamos con su propuesta y ¡somos adventistas del séptimo día!

Aunque muchos desconozcan la significativa labor de Hewitt y de otros pioneros, en él y en la vida de muchos héroes anónimos se cumple la promesa de Apocalipsis 14:13: “Sus obras con ellos siguen” (RV95).






DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016

VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

viernes, 1 de abril de 2016

01 - ¿PERDONAR?



“Si siete veces viene a decirte: ‘No lo volveré a hacer’, debes perdonarlo” (Lucas 17:4).


Tras concluir la batalla de Gettysburg, un hombre se acercó al jovencito de catorce años y le preguntó:

-¿Estás seguro de que quieres ir a la guerra?

-Por supuesto.

-¿Y ya le comentaste a tu padre la decisión que has tomado?

-Claro que no. Ayer él mató a mi perro sin decirme nada; me iré a la guerra sin decirle nada a él. Nunca le perdonaré que haya matado a mi mascota.

-Estuvo muy mal lo que hizo tu padre, pero creo que tienes que hacer algo más. -¿Algo, como qué? -preguntó el joven.

-Nunca olvides todo lo bueno que tu padre ha hecho por ti. Aunque supongo que el mal que te ha hecho supera con creces lo bueno que él ha sido contigo, ¿verdad?

El jovencito meditó un instante en esas palabras, y luego agregó:

-Perdonar es difícil, pero lo perdonaré, porque los momentos en los que él ha sido bueno conmigo son más y mejores que esas ocasiones en las que me ha hecho daño.

-Me alegra oírte decir eso. De hecho, me has ayudado a decidir qué haré con un grupo de hombres que han desertado del ejército. Como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas había determinado fusilarlos, pero ahora considero que ellos han hecho muchas cosas buenas por nuestro país, así que los perdonaré. Toma mi tarjeta, si algún día me necesitas, con gusto te ayudaré.

¿Quieres saber quién fue el hombre que habló con aquel muchacho? Nada más y nada menos que Abraham Lincoln, presidente de los Estados Unidos de América.

Si deseamos mantener una relación sana con nuestros familiares y amigos, hemos de aprender a perdonar. Cuando alguien te ofenda y supongas que esa persona no merece tu perdón, detente un minuto a considerar si esa ofensa es superior a todos los momentos agradables que has vivido con ella. Cuando te sientas ofendido por tu padre o por tu madre y pienses que ellos se han extralimitado, reflexiona en si esa presunta ofensa supera todas las evidencias de amor que ellos te han manifestado, y ten tu corazón listo para perdonarlos. No olvides las palabras de Jesús: “Perdonen, y Dios los perdonará” (Lucas 6:37).







DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016

VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

miércoles, 30 de marzo de 2016

30 - SEAMOS COMPASIVOS



“Sean compasivos, así como su Padre es compasivo” (Lucas 6:36, NVI).


Si estás pensando preparar una lista de las personas más influyentes del mundo, creo que Jeff Bezos no puede faltar. ¿Sabes quién es? Es el fundador y director ejecutivo de Amazon, una de las empresas más exitosas del planeta. Son muchas las cosas que han contribuido al éxito profesional de Jeff. Una de ellas es que desde niño fue un voraz lector de libros. Pero otro de los factores determinantes de su exitosa carrera lo aprendió de su abuelo.

Cuenta Jeff que, un día, mientras viajaba con sus abuelos, como la travesía era muy larga se dedicó todo el camino a leer los letreros, a calcular los kilómetros que daba cada galón de combustible, y la cantidad de dinero que habían gastado en comida. En fin, a mantener la mente ocupada en algo. Hasta que vio una valla publicitaria con un mensaje que le impactó mucho: “Cada fumada te quita dos minutos de vida”. De inmediato, comenzó a calcular: “Dos minutos por cada fumada, veinte fumadas por cigarrillo, veinte cigarrillos por caja, una caja al día durante treinta años”. Entonces, soñando con recibir un buen elogio por su audaz inteligencia, Jeff se colocó entre los asientos delanteros, tocó el hombro de la abuela y le dijo: “Has perdido dieciséis años de tu vida por estar fumando”.

Para sorpresa de Jeff, la abuela comenzó a llorar desconsoladamente. El abuelo se detuvo, le pidió que bajara del auto y comenzaron a caminar a paso tranquilo por la carretera. Cuando llevaban un minuto caminando, el veterano hombre le dijo: “Jeff, algún día aprenderás que es mucho más difícil ser compasivo que inteligente”.

Reflexionando sobre aquella ocasión, Bezos escribió: “Con estas palabras y la dulzura con que me las dijo, mi abuelo me dio una lección fundamental para mi vida. […] De aquello que realmente uno puede enorgullecerse es de la compasión con la que elige aplicar su inteligencia” (Mario Thomas, Las palabras precisas en el momento oportuno, p. 21).

Haz de la compasión tu compañera y, como a Bezos, te irá bien. Sigamos el consejo de Pablo: “Revístanse de sentimientos de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia” (Colosenses 3:12) y tengamos en cuenta las palabras de Beethoven: “No conozco ningún otro signo de superioridad que la bondad”.







DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016

VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

lunes, 28 de marzo de 2016

28 - ¿Es Pedro la Roca?


“La roca era Cristo” (1 Corintios 10:4, NVI).


El 18 de julio de 1870, el Concilio Vaticano I emitió la siguiente declaración: “Por lo tanto, si alguien dijere que el bienaventurado Apóstol Pedro no fue constituido por Cristo el Señor como príncipe de todos los apóstoles y cabeza visible de toda la Iglesia militante […]: sea anatema”.

Esta declaración se fundamenta en una interpretación errada de Mateo 16:18. Tras la confesión de Pedro en Cesárea de Filipos, Jesús le dijo: “Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia” (Mateo 16:19, RV95). Según algunos creyentes, esto significa que Pedro es el fundamento de la Iglesia y, por lo tanto, el apóstol de mayor autoridad, puesto que recibió “las llaves del reino” a fin de atar y desatar tanto en la tierra como en el cielo.

Es innegable el papel protagónico de Pedro en el Nuevo Testamento. Su nombre aparece 152 veces, solo lo supera el de Jesús. En todas las listas de los apóstoles, su nombre es el primero. Ganó miles de almas, realizó grandes milagros: sanó cojos y paralíticos, resucitó muertos.

La Biblia también destaca el lado humano de Pedro. Confiaba mucho en sí mismo, negó al Señor, era muy agresivo. Pablo lo reprendió por ser un simulador e hipócrita. Sus defectos constituyen un eco de su nombre, cuyo significado es “piedra pequeña”. Cristo no fundaría su iglesia sobre una piedra pequeña, sino sobre la “Roca”.

En el Nuevo Testamento la metáfora de la roca/piedra se aplica a Cristo en muchas ocasiones. El mismo Pedro nos dice que Cristo es la “piedra viva”, la “principal” (1 Pedro 2:4; Hechos 4:11). Moisés llamó a Dios “la Roca, cuya obra es perfecta” (Deuteronomio 32:4, RV95), y Pablo dice que esa “roca era Cristo” (1 Corintios 10:4)- Por lo tanto, “nadie puede poner otro fundamento […] el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11, RV95). Aunque la iglesia se apoya en las enseñanzas de los apóstoles, la “piedra principal” es el Señor (Efesios 2:20, 21), no Pedro.

Tú, Pedro y yo tan solo somos “piedrecitas” cuyo valor depende de estar adheridos a la Roca que es Jesús. No es nada conveniente que edifiquemos nuestra vida sobre un ser humano. Lo mejor es colocar a Jesús como nuestro sólido fundamento.

#miRocaesJesús







DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016


VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

viernes, 18 de marzo de 2016

18 - MI GUARDAESPALDAS



“Mira, yo enviaré mi ángel delante de ti, para que te cuide en el camino” (Éxodo 23:20).


En enero de 1843, con apenas veintidós años, james White salió en medio del crudo invierno para predicar el evangelio en una región donde no se cono- cía el mensaje del regreso de Cristo. Sin dinero ni ropa apropiada, este valiente jovencito recorrió ciento sesenta kilómetros a caballo hasta llegar al lugar donde impartiría su campaña de evangelización. Cuando llegó a su destino, de inmediato comenzó a prepararlo todo para dar inicio a su labor.

Cierta noche, una turba rodeó la capilla donde se estaban celebrando las reuniones y, cuando James inició la predicación, comenzaron a lanzarle bolas de nieve. Su Biblia y su ropa quedaron empapadas, pero el humilde siervo de Dios continuó con su sermón ignorando la actitud de aquellos incrédulos. Momentos después, la multitud quedó atrapada por su poderoso mensaje: “Alguien me arrojó este clavo anoche. Deseo que Dios lo perdone. Anhelo que esa persona sea tan feliz como lo soy yo en este momento. ¿Por qué habría de tener resentimientos por este insulto cuando mi Maestro recibió un clavo como este en sus manos?” Con lágrimas en los ojos, exhortó a los pecadores a entregar su vida a Cristo, y más de cien personas aceptaron el llamamiento del Señor aquella gélida noche.

Cuando concluyó la reunión, alguien lo tomó de la mano y lo guio mientras atravesaba la muchedumbre. James no sabía quién era su acompañante, pero le parecía alguien familiar. Everett Dick dice en su libro Fundadores del mensaje que tan pronto James hubo dejado atrás aquella turba “echó de menos a su compañero, y nunca descubrió la identidad de este protector enviado del cielo” (p. 110).

¿Quién crees que estuvo allí cuando la multitud enardecida ridiculizaba tanto al mensaje como al mensajero? Dios estuvo a su lado y envió a un ángel para que fuera el guardaespaldas de su esforzado discípulo. “El ángel del Señor acampa en torno a los que le temen” (Salmo 34:7, NVI). ¡Tú también tienes un ángel guardián que ha vigilado tus pasos y que te ha librado de muchos peligros! Aunque no lo veas, tu ángel te cuidará, como dice la etiqueta de hoy.







DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016

VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

miércoles, 16 de marzo de 2016

16 - EL ROSTRO DE DIOS

“La gloria de los jóvenes radica en su fuerza” (Proverbios 20:29, NVI).


Albert Schweitzer dijo en cierta ocasión: “Con veinte años todos tienen el rostro que Dios les ha dado; con cuarenta, el rostro que les ha dado la vida; y con sesenta, el que merecen”. Supongo que tú debes de estar en el primer grupo; yo voy con pasos firmes hacia el segundo. Y ambos estamos preparando el ros- tro que tendremos cuando lleguemos a los sesenta.

Quizás te estés preguntando: ¿Qué significan las palabras que dan inicio a nuestra reflexión? El Dr. Schweitzer quiso decir algo como esto: “Muchacho, ahora que eres joven, tienes en tus manos un envidiable potencial físico, mental y espiritual. Eres dueño del vigor necesario para alcanzar los más encumbrados logros. Vives la etapa en la que puedes hacer ‘todo lo que te venga a mano’ (Eclesiastés 9:10, RV95), porque los jóvenes ‘son fuertes’ (1 Juan 2:14), porque como dijo Salomón: ‘la gloria de los jóvenes radica en su fuerza’ (Proverbios 20:29, NVI). En esta etapa de tu vida eres capaz de llevar a cabo todo lo que te propongas”.

El poeta nicaragüense Rubén Darío inició su Canción de otoño en primavera con esta frase: “Juventud, divino tesoro”. ¿En qué estás gastando ese tesoro que el Creador ha puesto en tus manos? ¿En qué estás invírtiendo tu tiempo? ¿En qué utilizas tus energías? ¿Qué estás haciendo con el “rostro que Dios te ha dado”? Aunque a tu edad, el paso del tiempo no parece ser un tema relevante, no olvides que lo que hagas ahora determinará dónde estarás mañana. Es decir, hoy, en este momento, estás gestando tu futuro.

Joven, este es el tiempo en que debes esforzarte al máximo. Aprovecha cada oportunidad para llegar a ser una persona culta, refinada, sabia, diferente del montón. Un ejercicio que te ayudará a sacarle mayor provecho a este tiempo en el que disfrutas del privilegio de tener “el rostro que Dios te ha dado” consiste en leer constantemente el libro de Proverbios. ¿Por qué ese libro? Porque el objetivo de ese genial libro es muy concreto: dar “a los jóvenes inteligencia y cordura” (Proverbios 1:4, RV95). Con esas dos compañeras, extenderás el rostro de Dios a las siguientes etapas de tu vida.





DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016

VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

martes, 15 de marzo de 2016

15 - ¿CÚANTO VALES?



“Dios los ha rescatado […], y saben muy bien que el costo de este rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro o la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo” (1 Pedro 1:18-19).


¿Te has preguntado alguna vez cuánto vales? Si determinas lo que vales por los materiales que integran tu cuerpo, como el agua, el hierro, el calcio, la grasa y demás elementos, ¡vales menos de cincuenta dólares! Pero hay otra manera de calcular tu valor. Según Keith Knoche tu cuerpo está compuesto de aproximadamente un septillón de átomos, lo que equivale a un 1 seguido de 27 ceros. Para ayudarnos a entender esa cifra, Knoche usa esta ilustración.

Imaginemos un diluvio de semillas que caen del cielo. Cuando el suelo de todo el estado de Pennsylvania (de casi ciento veinte mil kilómetros cuadrados) esté cubierto por una capa de un metro de alto de semillas, habrá caído un cuatrillón de semillas. Pero todavía faltan nueve ceros, así que necesitamos más semillas. Procedemos entonces a cubrir toda la superficie de la tierra, incluyendo los océanos, con una capa de un metro de semillas. Aparte de eso, salimos al espacio exterior y cubrimos doscientos cincuenta planetas del mismo tamaño de la tierra con una capa de un metro de semillas. Tendríamos un sixtillón de semillas. Es decir, todavía nos faltan tres ceros para alcanzar el septillón. Tenemos que adentrarnos en el cosmos y conseguir doscientos cincuenta mil planetas más del tamaño de la tierra y cubrirlos con una capa de un metro de semillas. Eso sería un septillón de semillas, el mismo número de átomos que tenemos en nuestro cuerpo.

¿Cómo podemos calcular el valor de todas esas semillas? Knoche dice que los átomos del cuerpo tienen el potencial de generar once millones de kilovatios/hora por libra. Es decir, si pesas cien libras y la compañía de electricidad te da siete centavos de dólar por kilovatio/hora, ¡tu valor potencial en electricidad es de setenta y siete millones de dólares! Por supuesto, tendrías que morir para poder cobrar ese dinero. ¿Estarías dispuesto a dar tu vida por setenta y siete millones de dólares?

Con este intrincado cálculo matemático lo que te quiero decir es que nadie puede ponerle precio a lo que eres. Para Dios, tú vales mucho; vales tanto, que Cristo dio su vida por ti.







DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016

VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

sábado, 12 de marzo de 2016

12 - UN LIBRO MUY VALIOSO

“Cantaré salmos a tu nombre” (Romanos 15:9, NVI).


¿Cuánto pagarías por obtener un ejemplar del libro de Salmos? ¿Darías más de catorce millones de dólares para adquirir esa maravillosa colección de poemas? En 2013 un coleccionista pagó esa suma de dinero para adquirir una edición muy especial de ese maravilloso conjunto de poemas hebreos. ¿Qué tenía esa edición que la hacía tan costosa? Pues el mérito de haber sido el primer libro impreso en la América británica, en 1640. Actualmente solo quedan once ejemplares de los mil setecientos que se imprimieron en ese primer tiraje, y la Antigua Iglesia del Sur, en Boston, decidió subastar uno de los dos ejemplares que tenía. David Redder, director de libros de Sotheby’s, la empresa encargada de subastar la obra, dijo que ese manuscrito de los Salmos desempeñó un papel fundamental en la fomentación de la libertad religiosa y política y en la fundación de los Estados Unidos de América. ¡Qué maravillosa es la Palabra de Dios!

¿Por qué los puritanos ingleses escogieron específicamente el libro de Salmos como el primer libro que imprimirían? Una de las razones es que los salmos eran los himnos que se utilizaban en el culto a Dios en el santuario de Israel. Al imprimir esta obra, los creyentes ingleses querían asegurar que el nombre de Dios continuara siendo alabado en el Nuevo Mundo. Querían seguir las pisadas de nuestro Señor, porque la única vez que las Escrituras mencionan que Jesús cantó (Mateo 26:30), probablemente debió de haber cantado los Salmos 115 al 118, que eran los que se entonaban al final de la cena pascual.

Una cosa es cierta: los salmos son valiosos no por el hecho de que ese ejemplar haya costado catorce millones de dólares, sino porque a través de su lectura podemos enriquecer, profundizar y personalizar nuestra relación con Dios. Y tú puedes leerlos gratuitamente, sin tener que pagar nada.

¿Cuándo fue la última vez que leiste algún salmo? Te propongo que leas ahora mismo un capítulo completo de dicho libro. No te preocupes, no te tomará mucho tiempo, puesto que es el capítulo más corto de la Biblia: Salmo 117: “Naciones y pueblos todos, alaben al Señor, pues su amor por nosotros es muy grande; ¡la fidelidad del Señor es eterna! ¡Aleluya!”








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VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

viernes, 11 de marzo de 2016

11 - LA CARRERA MÁS ILÓGICA



“No son los veloces los que ganan la carrera” (Eclesiastés 9:11).


Hay una carrera en la que gana quien haya recorrido la menor distancia posible antes de que suene el disparo final. Por lo general, en una competencia gana el que primero llegue a la meta; pero en la India hay una carrera que contradice todos los parámetros que conocemos. Es una carrera de bicicletas en la que los participantes deben tratar de mantenerse en equilibrio, sin avanzar mucho, ya que el ganador será el que esté más cerca de la línea de salida tras el disparo final. ¿No te parece que se sale de lo común? Sin duda alguna, en dicha carrera ganará el que tenga más paciencia y, a la vez, sepa mantener el equilibrio moviéndose lo menos posible.

La Biblia también habla de una carrera que va en contra de nuestra lógica, porque en ella no obtiene la victoria el que corra con mayor rapidez, ni el que exhiba la mejor condición física. Me refiero a la carrera de la vida eterna. De hecho, el autor de Hebreos nos recomienda “correr con paciencia” en esa carrera (Hebreos 12:1, RV95). Nuestro gran dilema es que muchas veces suponemos que la carrera hacia el cielo es como cualquier competición terrenal, y que en ella ganará el mejor. Pero en la carrera de la vida eterna se cumple al pie de la letra lo dicho por Salomón: “No son los veloces los que ganan la carrera” (Eclesiastés 9:11). ¿Entonces quiénes son los que ganan?

Juan describe con estas palabras el momento cuando logra ver a los que han alcanzado el galardón divino:

“Después de esto miré, y vi una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos. Clamaban a gran voz, diciendo: ‘¡La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero!’ ” (Apocalipsis 7:9,10, LBLA).

¿Lo has leído con detenimiento? La salvación no es algo que yo consigo a base de mi propio esfuerzo. La salvación, la vida eterna, viene de Dios, pertenece a Dios, es un regalo de Dios. Jesús te llevará hasta la meta si dejas que él se encargue de pedalear tu vida.





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VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

jueves, 10 de marzo de 2016

10 - EL MILAGRO EN EL BAÑO


“Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte” (Proverbios 16:32, RV60).


Calderón de la Barca escribió en Las armas de la hermosura un verso que, a pesar de haber sido escrito hace más de tres siglos, sigue teniendo vigencia para nosotros:

“Aunque te aconsejes tarde, mira, oh joven imprudente, que ser con ira valiente no es dejar de ser cobarde”.

Básicamente, lo que quiere decir el verso es que si te dejas dominar por la ira, en realidad estás siendo cobarde. El enojo es un enemigo declarado de la razón. Ben Carson entendió muy bien esto cuando tenía catorce años. Un compañero de la escuela no paraba de molestarlo, y Ben ya no encontraba qué hacer. ¿Qué harías tú si estuvieras en una situación similar? Mira lo que hizo Ben. Un día se encontró con el muchacho en el baño y, sin pensarlo dos veces, lo arrinconó contra la pared, sacó su cuchillo y le lanzó una puñalada directamente al estómago. Ben perdió el control de sí mismo, y la ira lo llevó a la frontera de la desgracia. Pero lo que ocurrió aquel día cambió radicalmente la vida de Ben Carson. Dios obró un milagro en el baño y, en lugar de que la estocada fuera directamente al estómago, el golpe lo recibió la gruesa hebilla del cinturón del acosador. De ese modo Dios se interpuso y evitó que Ben se convirtiera en asesino.

Ben no podía creer lo que había pasado. Al ver la manera en la que Dios lo había librado, se arrodilló y oró: “Oh, Señor, quítame este mal genio. Yo sé que tú puedes hacerlo. Confío en que lo harás”. ¿Y qué hizo Dios? Escuchó el grito desesperado de ese jovencito, y lo convirtió en una nueva criatura. ¿Significa esto que Carson ya no se enoja? No lo creo; pero sí aprendió a canalizar su enojo. Y esas manos que estuvieron dispuestas a matar, el Señor las ha usado para salvar la vida de miles de niños.

Al meditar en esta experiencia de Ben Carson, uno no puede más que seguir al pie de letra el consejo del Sabio: “No dejes que el enojo te haga perder la cabeza” (Eclesiastés 7:9, RVC) y pedirle a Dios, como dice la etiqueta de hoy, que nos dé dominio propio.








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VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

miércoles, 9 de marzo de 2016

09 - ¡GANAMOS!



“Esto es lo que yo doy a los que me sirven: la victoria” (Isaías 54:17).


De niño siempre me gustaba jugar en el equipo ganador. Y todavía no he perdido la costumbre de tratar de estar del lado de los triunfadores. Por ejemplo, no tengo problemas en ser fanático de los Medias Rojas de Boston o de los Yankees de Nueva York. Me da igual alentar al Real Madrid o al Barcelona. Lo que quiero es estar del lado del equipo ganador, pues no me gusta sufrir la agonía de la derrota.

En su libro Apocalipsis: Una historia de amor, el pastor Larry Lichtenwalter hace referencia a un viejo bedel que diariamente salía al patio para ver a los estudiantes jugar mientras leía su libro favorito. Cierto día, un joven se le acercó y le preguntó:

-¿Qué está leyendo?

-La Biblia.

-Sí, sé que es la Biblia, lo que pregunto es qué libro de la Biblia está leyendo usted. -Apocalipsis.

-¡Apocalipsis! ¿Y lo entiende?

-Claro.

Asombrado de que el anciano fuera capaz de entender tan indescifrable documento, el joven volvió a cuestionarlo:

-Si es así, dígame, ¿qué significa ese libro?

Con una sonrisa en los labios y lleno de alegría, el viejito le dijo:

-Hijo, Apocalipsis significa ¡que ganamos!

¿Que ganamos? ¿Y a quién hemos ganado? Lichtenwalter nos dice que ganamos “sobre nuestros temores, sean los que sean; sobre nuestros enemigos, sean quienes sean” (p. 124). Aristóteles solía decir que la victoria más difícil es la victoria sobre uno mismo. ¿Cuáles son esas batallas contra ti mismo que no has podido vencer? Quizá sea la avaricia, el resentimiento, el amor al dinero o a los placeres. Tal vez estés luchando con algún impulso o tendencia pecaminosa que te impide glorificar a Dios y hace que te sientas perdido, solo y sin fuerzas para continuar.

Cuando el enemigo parece derrotarte, te invito a consolarte con esta maravillosa promesa: “El Señor su Dios está con ustedes; él luchará contra los enemigos de ustedes y les dará la victoria” (Deuteronomio 20:4). La victoria es un regalo que Dios nos otorga, no porque la merezcamos, sino porque nos ama, porque somos sus hijos. Hoy podemos dar “gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57); hoy podemos decir: ¡Ganamos! Así que comparte este sentimiento con los que te rodean usando la etiqueta del día.







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VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

martes, 8 de marzo de 2016

08 - LLENOS DEL ESPÍRITU



“Llénense del Espíritu Santo” (Efesios 5:18).


Cuenta Plutarco, el célebre historiador griego, que Alejandro Magno convidó a muchos de sus amigos a un espléndido banquete. Por supuesto, la comida, el alcohol, las mujeres… eran abundantes, y se esperaba allí un consumado culto a la satisfacción propia. Dominado por la insensatez, el rey se puso de pie y anunció:

-Vamos a celebrar un certamen de intemperancia. El ganador se llevará una corona valorada en un talento.

El talento era el equivalente a más o menos veinte años de salario de un obrero. Eso era -y sigue siendo- mucho dinero. En seguida se dio inicio a la competencia, y la gente comenzó a beber desenfrenadamente. Tan grande fue la borrachera que cuarenta y uno murieron en plena competencia. ¡Aquello fue un completo desastre! Finalmente, uno de los jueces pronunció las esperadas palabras: “El ganador es Prómaco”. Este personaje, cuya imprudencia era tan grande como feo era su nombre, recibió su corona, pero murió tres días después a causa de la borrachera. ¿Crees que valió la pena conseguir ese premio?

¿Te gustaría participar en un concurso que podría acabar con tu existencia? No creas que esas competiciones se limitaron a aquella época. En 2013 se celebró en una ciudad española un certamen similar al que nos cuenta Plutarco. El ganador se tomó siete litros de cerveza en tan solo veinte minutos. ¿Y qué le pasó? Murió esa misma noche.

Estos ejemplos comprueban la veracidad de la sentencia de Pablo: “No se emborrachen, pues eso lleva al desenfreno” (Efesios 5:18). Conozco a mucha gente, creyente y no creyente, que es lo bastante inteligente como para comprender que el alcohol no lleva a nada bueno; gente que ha decidido ser abstemia. Pero fijémonos en que, en el mismo pasaje, Pablo dice algo más: “Llénense del Espíritu Santo”. No es solo negarte a ingerir alcohol, sino también ser lleno del Espíritu de Dios. No vayas a creer que te puedes llenar del Espíritu por ti mismo. No, esa obra es de Dios, y él está dispuesto a hacerlo ahora mismo. “Pues si ustedes, […] -dijo Jesús- saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!” (Lucas 11:13). ¿No te gustaría ser lleno del Espíritu?








DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016

VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

lunes, 7 de marzo de 2016

07 - CRISTO, PRIMERO EN TODO

“Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación” (Colosenses 1:15, RVC).


En el año 318, Arrio, un dirigente de la iglesia de Alejandría, Egipto, dijo que Jesús no era plenamente Dios, sino un ser que había sido creado por Dios el Padre. Basándose en conceptos neoplatónicos, Arrio interpretó erróneamente Colosenses 1:15, y propuso que Jesús fue un ser intermedio entre Dios y los hombres. El arrianismo, aunque fue condenado en el 325 en el Concilio de Nicea, sigue teniendo adeptos en la actualidad. Probablemente te habrás encontrado con algunas personas que, citando Colosenses 1:15, enseñan que Jesús no es el Creador, sino un ser creado.

En ese pasaje, para explicarnos qué era Jesús realmente, Pablo acude a la más sublime expresión del lenguaje humano: la poesía. Aunque en español no se percibe claramente, el texto griego de Colosenses 1:15-20 es un poema de dos estrofas. En la primera, Cristo es descrito como “la imagen del Dios invisible” y creador de todo lo que hay en nuestro mundo (15-17). En la segunda, es presentado como el agente de la nueva creación o redención (18-20). El propósito de este poema es exaltar a Cristo sobre todo lo creado.

¿Pero por qué se dice que Jesús es “el primogénito de toda la creación”? ¿No significa eso que él fue el primer ser creado, como decía Arrio? La palabra que se traduce como primogénito (prototokos) tiene la connotación de “importancia”, “honor”, “dignidad” o “preeminencia”, y no necesariamente de “primero”. Por ejemplo, el mismo capítulo dice que Cristo es el “primogénito de entre los muertos” (Colosenses 1:18, RVC). ¿Fue Jesús la primera persona en morir? Por supuesto que no, todos sabemos que fue Abel.

La frase “primogénito de toda la creación” lo que significa es que Cristo es el “principal”, el que tiene el mayor “honor” de la creación. ¿Por qué? Porque “todas las cosas por medio de él fueron hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho” (Juan 1:3, RV95). Te diré algo más. Lo más significativo no es que Jesús sea el personaje más importante del universo, el Creador de todo; lo que realmente cuenta es que él sea el primero en tu vida; que él ocupe el lugar más importante en tu corazón. Si así lo consideras, comparte la etiqueta de hoy.






DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016

VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

viernes, 4 de marzo de 2016

04 - ¡HAZLE FRENTE!



“Si te desanimas cuando estás en aprietos, no son muchas las fuerzas que tienes” (Proverbios 24:10).


La vida de Elena de White no fue de color de rosa. A los nueve años, a causa de una pedrada, se vio al borde de la muerte. El golpe afectó de tal manera su sistema respiratorio, que durante dos años no pudo respirar por la nariz. Tuvo problemas de concentración y grandes dificultades para escribir, pues le temblaba mucho la mano. A los dieciséis años pasaba la mayor parte del tiempo en una silla de ruedas. En 1844, poco después del Gran Chasco, su salud se había deteriorado tanto que no podía hablar, tenía tuberculosis y sufría del corazón. Todo parecía indicar que su muerte era inminente. Sin embargo, a pesar de todos esos achaques, pudo llevar a cabo un ministerio profético que se extendió por más de setenta años.

¿Cómo pudo hacerlo? ¿Cómo logró vencer todos esos obstáculos? Ella nos deja entrever la respuesta en un sueño que narra en su libro Mensajes selectos, t. 1, p. 240. En dicho sueño se le mostró un barco que navegaba en medio de una neblina tan densa que resultaba casi imposible ver lo que se encontraba delante. De repente, uno de los marineros gritó: “¡Iceberg a la vista!” El capitán y su equipo se turbaron, puesto que ya no les quedaba mucho tiempo para maniobrar y evitar el choque. Me imagino que debió de ser una situación muy similar a la escena de la película Titanic. Entonces, una voz clamó con autoridad: “ ‘¡Hazle frente!’ […]. El maquinista dio marcha a todo vapor y el timonel dirigió el barco directamente contra el iceberg”. ¿Qué crees que pasó? El golpe sacudió la embarcación, incluso provocó daños en su estructura física, pero la nave “siguió adelante su camino”. El iceberg no pudo hacerla zozobrar.

Como Elena, tú también tendrás que lidiar con muchos obstáculos y problemas a lo largo de tu travesía por este mundo. ¿Qué opción tomarás, enfrentarlos o evitarlos? Reflexiona en esta declaración de David: “¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador!” (Salmo 42:5). Cuando las dificultades de la vida llamen a tu puerta, confía en Dios y ¡hazles frente!





DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016

VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

jueves, 3 de marzo de 2016

03 - EL PECECITO DEL AUTOMÓVIL



“No te inclines delante de ellos ni les rindas culto” (Éxodo 20:5).


¿Has visto en algunos vehículos una pegatina con un pez y el nombre de Jesús? ¿Te has preguntado qué tiene que ver esa imagen con el cristianismo? Reconozco que a mucha gente no le gustan las imágenes religiosas. Muchas son personas sinceras, que anhelan cumplir al pie de la letra el segundo mandamiento: “No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni les rindas culto” (Exodo 20:4, 5).

Pero el mandamiento tiene más que ver con la adoración de imágenes que con ninguna otra cosa. El mismo Dios le ordenó a Moisés construir la imagen de una serpiente. ¿Crees que dicha orden constituyó una violación del segundo mandamiento? (ver Números 21:8). ¡Por supuesto que no! El problema no era la imagen, sino que la adoraran, como sucedió cientos de años después y fue necesario destruirla (2 Reyes 18:4). Salomón “en todas las paredes interiores y exteriores del templo labró figuras de seres alados, palmeras y flores” (1 Reyes 6:29) y, ¡a nadie se le ocurrió decir que era pecado colocar esas imágenes dentro del santuario de Dios!

Como los israelitas, los primeros cristianos utilizaron símbolos para expresar su fe. De todos, el más antiguo y popular era el pez. Dicho símbolo representaba la excelencia de la fe que profesaban. Quizá te preguntes: “¿Qué tiene que ver el pez con Jesús?” La palabra griega que se traduce en español como pez es ichthus. Los cristianos usaron dicho vocablo como una especie de acróstico: I (Iesous: Jesús), CH (Cfiris- tos: Cristo), Th (Theou: Dios), U (Uios: hijo), S (Soter: Salvador). De ahí que la imagen del pez trasmitía el siguiente mensaje: “Jesucristo es el hijo de Dios y el Salvador”.

¿Pecaron los primeros cristianos al crear imágenes que les sirvieron para transmitir su fe? Claro que no. Dichas imágenes no fueron objetos de adoración, sino instrumentos de testificación. Así que, si hoy ves el pececito, recuerda que Jesús es tu Salvador y procura, como lo hicieron los primeros cristianos, compartir tu fe con creatividad.







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VISITA MI MURO
Por: J. Vladimir Polanco

miércoles, 2 de marzo de 2016

02 - NO PUEDES SER FUERTE POR TI MISMO


“Confortará mi alma. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre” (Salmo 23:3, RV95).


Con apenas cinco años, Bobby tuvo que aprender lo que significa librar una intensa batalla contra el cáncer. La quimioterapia le arrebató su hermosa cabellera, y los diversos tratamientos hicieron que la cura fuera tan terrible como la misma enfermedad. Finalmente, tras una ardua batalla que duró poco más de un año, Bobby obtuvo la victoria sobre la leucemia. Como era de esperarse, cada cierto tiempo tenía que visitar a su oncólogo, el Dr. Brown, y someterse a exhaustivos chequeos médicos. Un día, antes de comenzar, Bobby miró a su doctor y le dijo: -Dr. Brown, mientras usted me inyecta, ¿puedo recitar el Salmo 23?

-Por supuesto -le contestó el doctor-, me parece una buena idea.

Mientras la aguja penetraba su bracito, Bobby recitó el salmo ante la vista atónita de todo el personal médico.

-¿Se dio cuenta, Dr. Brown? No me dolió nada. Por cierto, ¿usted se sabe el Salmo 23? ¿Puede recitarlo de memoria como lo he hecho yo?

-Umm, creo que sí.

-Pues recítelo frente a nosotros.

El Dr. Brown hizo lo mejor que pudo, pero se equivocó en cada pasaje del salmo. Entonces, dirigiéndose a todos los presentes, el encantador calvito les dijo: “Saben, ustedes deberían aprenderse el Salmo 23 de memoria, porque cuando uno lo recita en voz alta, Dios escucha y reconforta tu corazón todas las veces que no puedes ser fuerte por ti mismo” (Sopa de pollo para el alma del cristiano, pp. 189, 190).

Qué maravillosa lección nos ha dejado ese valiente niño de cinco años. Cuando no puedas por ti mismo, busca consuelo en las promesas que contiene la Palabra de Dios. Me pregunto qué habría sido de Bobby si no hubiera aprendido de memoria el Salmo 23. Su ejemplo constituye una buena razón para que memoricemos porciones de la Biblia. Cuando más lo necesites, la repetición de un pasaje bíblico te dará fuerzas para lidiar con una situación descorazonadora y recibir un poder que nunca podrás conseguir por ti mismo. Como Bobby, tú y yo podemos buscar consuelo en las Sagradas Escrituras.






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Por: J. Vladimir Polanco

martes, 1 de marzo de 2016

01 - LA FAMILIA DEL CIELO



“Son miembros de la familia de Dios” 1 (Efesios 2:19).


Un jovencito llamó a la iglesia a la que solía asistir el primer mandatario del país, y preguntó: “¿Asistirá el presidente a la iglesia la próxima semana?” El pastor le respondió: “No sé si el presidente vendrá a la iglesia la semana próxima. Lo que puedo asegurarle es que Dios sí estará en la iglesia”. ¡Qué gran verdad!

Ya lo había dicho Jesús: “Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20).

Hace algunos años, científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, publicaron los resultados de un estudio que revelaba que asistir a la iglesia semanalmente podía añadir tres años de vida. Según Daniel Hall, director de la investigación, “formar parte de una comunidad como los grupos religiosos tiene un efecto positivo en la salud”. El ser humano no fue creado para vivir en solitario. Por esta razón, unirse a una iglesia le aporta sentido a la existencia humana.

Como dijo el Salmista: “¡Qué maravilloso y agradable es cuando los hermanos conviven en armonía!” (Salmo 133:1, NTV).

La Biblia describe a la iglesia como la “familia de la fe” (Gálatas 6:10, NVI), “la familia de Dios” (Efesios 2:19). Supongo que cada uno de nosotros forma parte de una familia, ¿verdad? Como te habrás dado cuenta no todos son idénticos en el seno familiar. Algunos estudiaron; otros, no; unos son más bonitos, otros somos más feítos.

Unos son honestos, otros son picaros. Pero, independientemente de todo, sigue siendo miembro de la familia.

¿Será diferente la familia de Dios? ¡Por supuesto que no! Somos su familia. Somos sus hijos. Somos “aceptos en el Amado” (Efesios 1:6, RV95). En Jesús hemos sido llamados y elegidos para formar parte de la familia celestial. Lo importante en esta familia espiritual no es lo que sea cada uno de sus integrantes, sino, como dijo Dietrich Bonhoeffer, lo que “somos por el poder de Cristo”. ¡El Señor ha hecho planes para que formemos parte de esta familia. Ser miembro de la familia del cielo no solo te dará tres años más de vida en esta tierra, sino miles y miles y miles… de años en el mundo venidero.





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Por: J. Vladimir Polanco

lunes, 29 de febrero de 2016

29 - SÉ TÚ EL QUE SIRVE


“El que entre ustedes quiera ser grande, y deberá servir a los demás” (Mateo 20:26).


Reflexionemos brevemente sobre estas palabras de Gabriela Mistral, la escritora chilena que ganó el Premio Nobel de Literatura:

“Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.

Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú; donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú; donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.

Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los corazones y las dificultades del problema. |...]

Aquel que critica, este es el que destruye, tú sé el que sirve.

El servir no es una faena de inferiores.

Dios, que da el fruto y la luz, sirve.

Pudiera llamarse así: ‘el que sirve’ ”,

Me encanta ese pedacito donde dice que Dios pudiera llamarse “el que sirve". El Creador, el Rey del universo, el Señor de señores, ¿llamarlo “el que sirve”? Sí, porque para Dios no es denigrante servir a sus criaturas, aun cuando somos inferiores a Él. El Evangelio de Mateo registra que cuando Cristo estuvo en esta tierra sirviendo a los demás, sanando a los enfermos, en realidad estaba cumpliendo con la profecía de Isaías 42:1: “Aquí está mi siervo, a quien he escogido, mi amado, en quien me deleito” (Mateo 12:18). Dios se deleitó en que su único Hijo viniera a este mundo a servir, y Jesús era consciente de ello; incluso en cierta ocasión declaró: “Yo estoy entre ustedes como el que sirve” (Lucas 22:27).

Si Jesús es nuestro ejemplo de servicio, ¿qué esperaría Él de cada joven? Aunque la sociedad te haya moldeado para buscar la grandeza y el reconocimiento de los demás, no olvides que ese tipo de paradigma no tiene cabida en el reino de Cristo. En la esfera celestial los personajes más encumbrados son aquellos que han dedicado su vida al servicio. ¿A quién servirás hoy? ¿A tu madre, a tus amigos, a tus compañeros? A lo largo de este día tendrás la oportunidad de que Dios diga: “Miren a mi siervo, me deleito en él”. No la desaproveches, ¡sé tú el/la que sirve!





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Por: J. Vladimir Polanco

miércoles, 24 de febrero de 2016

24 - UN FUTURO LLENO DE ESPERANZA



“Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza” (Jeremías 29:11).


Supongo que habrás oído hablar del filósofo Jcan-Paul Sartre (1905-1980). Ya sea a través de un libro de literatura, filosofía, lingüística o de cultura general, leyendo un periódico o navegando por Internet, este personaje siempre encontrará la manera de toparse contigo. El era un ateo entre los ateos y fue un hombre bastante anómalo. Fíjate que en 1964 se negó a recibir el Premio Nobel de Literatura. ¡Esto te puede dar una idea de lo raro que era ese hombre! Me gustaría que tú reflexionaras brevemente en una de las últimas declaraciones de ese pensador, escritor, humanista y ateo francés.

Varias semanas antes de morir, Sartre declaró: “El mundo de hoy se nos aparece horrible, malvado, sin esperanza […]. Pero es necesario crear un fundamento para la esperanza” (Citado por Stephen H. Travis en I Believe in the Second Corning of Jesús, p. 227). ¿Tiene razón el filósofo? ¿Acaso no es cierto que nuestro mundo es horrible y malvado? Pero ¿significa esto que no hay esperanza para quienes vivimos en él? ¿Quién sería el fundamento de toda esperanza?

Sartre no pudo abrigar esperanza alguna ante su eminente muerte porque había dedicado su vida a negar la existencia de Dios. Para él no había más futuro que el propio presente; lo que vale es el ahora, nada más. Por eso nunca quiso hacer del Señor el fundamento de su esperanza. ¿Viviremos nosotros de esa manera? Cuando llegue el final de tu vida, ¿te gustaría estar tan amargado como lo estuvo Sartre?

Si depositas tu fe en el Señor, entonces puedes tener la certeza de que “hay una esperanza para tu futuro” (Jeremías 31:17). En Jesús, tú eres dueño de una “esperanza viva” (1 Pedro 1:3). No necesitas crear un fundamento para tu esperanza, sino creer en el cimiento que ya Dios ha puesto: Cristo. No cometas el error de Sartre, y haz de Jesús el fundamento de tu futuro y el centro de tu vida. Como David, tú también puedes decir: “Señor, desde mi juventud eres mi esperanza” (Salmo 71:5).







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Por: J. Vladimir Polanco